El Mercado San Miguel, mediante Ordenanza aprobada por mayoría en el concejo deliberante, se pone en riesgo. Con la escusa de mejorar y poner en valor el edificio se determinó la creación de una nueva modalidad en su gerenciamiento, lo que preocupa a varios el futuro del antiguo mercado de abasto capitalino.

El Concejo Deliberante aprobó una Ordenanza creada por los concejales Matías Canepa y Andrés Suriani. La misma faculta a la construcción de un nuevo sistema de gerenciamiento. Con tres miembros, dos del ejecutivo y una persona de la organización que nuclee a los puesteros, es decir Fundación San Miguel.  Resulta que no fueron consultados los puesteros sobre la medida, simplemente se decidió que Muratore siga al frente como representante de los puesteros. Mientras que Sebastián Vidal brilla por su ausencia y se desconoce quién sería el otro elegido del municipio para integrar el plantel.

“Es una tendencia de explotar los bienes del estado con fines de negocios para sectores privados, ya se viene haciendo porque el gerenciamiento que viene llevando la Fundación San Miguel como parte de todos los negociados de Isa durante 12 años efectivamente hizo que perdiera el carácter de mercado de abasto con función social”, repudia en PrimeroSalta la concejal Cristina Foffani.

Para la edil el mercado debería ser un espacio del Estado para que llegue la mercadería del productor al consumidor y si es necesario el Estado debe subsidiar y sostener esa función social que tiene, que no es otro que abaratar costos en los alimentos sin intermediarios.

No obstante, se sabe que hoy el mercado es lo más parecido a los persas. Se vende piratería, ropa, comida, carnes rojas, pollo, pescado,  mercadería de dudosa procedencia, menores vendiendo y artistas callejeros. Todo en el mismo lugar.

“Lejos de superar esto que fue un negociado con Muratore e Isa durante sus doce años de gestión, ahora profundizan el negocio porque deja de ser un servicio público, gerenciado como es ahora, y empieza a ser un ente que tiene su propia normativa, su propia administración y propia financiación. Estamos en definitiva, ante la mejora jurídica de un negocio que ya existe y seguramente ya debe tener nombres”, agrega Foffani.

Es decir que si está obligado a obtener sus propios recursos para auto financiarse. Podría endeudarse e hipotecar bienes, porque así se lo permite la Ordenanza. “Aquí hay intereses creados, el edificio tiene un valor muy elevado”, dispara.

En la anterior modalidad de gestión la repartición de ganancias que pudiera generar el Mercado se dividía en dos partes iguales, un 50 por ciento para el municipio y el restante para el directorio. A partir de la nueva Ordenanza esto se modifica y el nuevo gerenciamiento se queda con el 100 porcientos.  

¿Por qué Muratore y su Fundación?


La posición de la concejal Foffani es clara y sentencia que  “con esto se busca seguir beneficiando un negocio existente entre esta persona y el gobierno municipal”. Por otra parte se le consultó al creador de la Ordenanza en cuestión, Matías Canepa al responder porque se lo elige a Muratore y su Fundación pidió no “personalizar la situación”, pese a que la misma tácitamente expresa con nombre Fundación San Miguel u otra que pudiera constituirse.

“Vamos a tener malos resultados si los puesteros no están incluidos en la administración del mismo. Si bien la porción mayoritaria la tiene el municipio con dos representantes y otra con quien hoy representa mayoritariamente y claramente a los puesteros, que es la Fundación San Miguel. Si mañana cambia la representación y es otra la que nuclea a los puesteros, pues será otra”, expresaba Canepa.

Al mismo tiempo agregaba que el nuevo directorio deberá reinvertir los ingresos, tendrían independencia para trabajar y poner en valor el Mercado, mejorar la infraestructura, la seguridad, iluminación y señalitica del lugar. “Este es el esquema normativo más adecuado y cada administración deberá dar cuenta de los resultados”.

Ante las declaraciones del concejal Canepa, la idea de una administración para poner y recuperar el valor del Mercado San Miguel, queda en duda al saber que Muratore lleva más de 6 años a cargo del mismo y no se vieron grandes avances en la organización, control, calidad e imagen del centro comercial.

En un recorrido que realizó PrimeroSalta por el Mercado San Miguel se evidencia el temor que presentan los puesteros al referirse con honestidad sobre Muratore y su gestión. Aclaran en voz baja que no fueron consultados por los ediles ni el ejecutivo si están de acuerdo con que continúe la misma fundación y en manos de José Muratore.

Vale agregar que la Ordenanza no solo es para el Mercado San Miguel, sino para mercados y mercaditos que tiene la ciudad de Salta. Todo está en esperar y ver que realmente funcione, que los mercados en capital puedan ser un atractivo primeramente para salteños y luego para turistas.

Fuente: PrimeroSalta